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  • Melvin Chacón

EL JUEGO NO HA TERMINADO

Me encontré viendo el final de un partido de fútbol. Un famoso equipo estaba perdiendo 2 a 1 en su propia casa y el tiempo se agotaba. Les dieron 3 minutos de reposición y recibieron otro gol.

Los "fans" ya habían empezado a abandonar la cancha, diciendo majaderías a "su" equipo. Y cuando recibieron ese tercer gol... todo empeoró.

Mi opinión: Era difícil empatar en 2 minutos... pero no imposible.

Hay tres reflexiones que quisiera rescatar:



1—El juego no termina... hasta que termina.

Eso es lo hermoso del fútbol y la vida misma, "mientras hay vida... hay esperanza" decimos.

Recuerdo la final de Copa America 2004, cuando Brasil perdía 2-1 contra Argentina. Habían dado 3 minutos de reposición... Brasil no se rindió, siguió jugando con premura y templanza. En el minuto 47 con 35 segundos... a solo 25 segundos del final... Brasil anotó, y ganaron en penales. Repito, el juego no ha terminado, hasta que termina.



Tu matrimonio no ha terminado...

Tus hijos no están perdidos...

Tu trabajo o empresa no está acabada...

El juego no ha terminado.

Y si hemos de morir... hay que morir de pie. O como diría aquel poema: "Que muerda y vocifere vengadora... ya rodando en el suelo tu cabeza"


2—Si el juego no ha terminado, podemos ganar (O al menos empatar).

Le platique esta teoría a un nuevo amigo, mientras jugábamos ajedrez. Lo había acorralado y el se rindió para empezar una nueva partida.

Le conté que yo nunca me rendía. —¿Nunca?— me preguntó. —Nunca— le contesté.

Le expliqué diferentes razones por las cuales uno podía "voltear" el resultado y casualmente, en la segunda partida el me acorraló. Entonces empecé a jugar más rápido y él inconscientemente entró en mi ritmo... se comió dos o tres piezas, dejándome solo con una... se dispuso a "matarme" y yo me escabullí buscando un rincón... todo fue tan rápido... que llegó un momento donde yo ya no podía mover mi peón... porque era ponerme yo mismo en jaque. Cuando eso sucede... el juego queda empatado.

Sin querer... comprobamos ambos esa teoría. Si el juego no ha terminado, podemos ganar... o al menos empatar.

Si estas pensando rendirte en algo... olvídalo! Si tienes vida... aún puedes ganar.


3—Si estás apoyando, hazlo incondicionalmente y hasta el final.

En realidad, el apoyo no es tan necesario cuando se va ganando. Pero cuando se va perdiendo, el apoyo puede marcar toda la diferencia.

Como aquél mono que calló en un pozo profundo y después de muchos intentos, cuando estaba a punto de darse por vencido, llegaron sus amigos y empezaron a gritarle. —Ya no saltes, es imposible, nunca podrás salir— El mono cobró ánimo y volvió a intentarlo, cada vez más fuerte hasta que pudo salir.

Los compañeros sorprendidos, le preguntaban cómo lo hizo... El no supo responder, porque era sordo... salió, porque pensaba que los gritos eran de apoyo.

Si vas a brindar apoyo a alguien, dáselo hasta el final. En las buenas, pero más que nunca en las malas.

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